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  • César Luis Rodríguez Urzúa


    Seleccionado 2016


    La fotografía permite ver el primer plano de un hombre adulto joven, de cabello corto y oscuro, piel blanca y mirada tranquila. Usa unos anteojos de marco negro y grueso. Viste una chaqueta gris, camisa de cuadros rosados y blancos y una corbata en tonos y líneas grises que hacen juego con su chaqueta.

    La foto y datos de la biografía fue proporcionada por la organización que presentó la candidatura.

    Defensor y promotor de los derechos humanos de las víctimas de la Talidomida y de las personas con discapacidad.

    Cesar Luis Rodríguez Urzúa nació en Santiago, el 8 de noviembre de 1963. Estudió en el Liceo Ruiz-Tagle, donde participó en diversas actividades de voluntariado, orientadas a personas en situación de calle y socioeconómicamente vulneradas.

    Su historia como víctima de la Talidomida -fármaco suministrado a mujeres embarazadas que provocó malformaciones en sus hijos/as- lo llevó a la formación de la organización Víctimas de la Talidomida en Chile (Vitachi), que por años ha demandado reparación y justicia a quienes enfrentan los efectos de este medicamento, pero también a un camino de promoción y defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad, sin distinción.

    El nominado posee una dilatada experiencia en materia de activismo por los derechos humanos de las personas con discapacidad. Participó en la elaboración de las Políticas Públicas de Discapacidad período 2004-2014 de Fonadis; en la elaboración de la Ley N° 20.025 sobre la regulación de perros de asistencia; en la Comisión de Derechos Humanos del Congreso Nacional para dar su opinión sobre reformas constitucionales en materia de discapacidad; y ha gestado actividades y manifestaciones públicas con organizaciones, entidades nacionales e internacionales para visibilizar las barreras que afectan a las personas con discapacidad, en materia educativa, de salud, laboral y otras.

    Ha sostenido reuniones con autoridades políticas nacionales e internacionales, y recientemente, solicitó al Ejecutivo el envío de un proyecto de ley que investigue y repare a las víctimas de la Talidomida, enfatizando además en que los servicios públicos cuenten con interpretación a lengua de señas chilena. Ha planteado ante el Consejo de la Sociedad Civil de la Cancillería su preocupación por el examen que Chile rindió ante el Comité ONU sobre Discapacidad en torno al seguimiento y cumplimiento de las observaciones realizadas por este organismo.