• A A A C
  • GANADOR – José Aldunate Lyon


    GANADORA 2016


    La imagen muestra un primer plano del sacerdote José Aldunate Lyon. Es un adulto mayor delgado, de cabellera y cejas completamente canas; de frente amplia despejada por la falta de cabello. Viste una chaqueta en tono azul oscuro y los pliegues de su piel blanca dan cuenta del paso de los años.  De ojos color celeste, labios delgados y nariz aguileña, su mirada es tranquila, cercana y dirigida al objetivo de la cámara esbozando una tenue sonrisa.

    La foto y datos de la biografía fue proporcionada por la organización que presentó la candidatura.

    Defensor y promotor de los derechos humanos de víctimas de la dictadura militar y de grupos vulnerados.

    El sacerdote jesuita José Aldunate Lyon nació en Santiago de Chile el 5 de junio de 1917. Sus primeros años de educación los realizó en el internado jesuita Stonyhurst de Inglaterra, para continuarlos en el Colegio San Ignacio de Santiago. Inició el noviciado en la Compañía de Jesús, en Chillán, el año 1933, finalizando sus estudios de doctorado en 1950.

    Su trayectoria en la promoción y defensa de los derechos humanos se inicia en la década de 1950 en Chile, al comenzar labores en el proyecto Acción Sindical Chilena (ASICH), una de las obras sociales impulsada por el también jesuita chileno y santo de la iglesia católica, Alberto Hurtado Cruchaga.

    De profundas convicciones vinculadas a la justicia social y a la protección de las personas más vulnerabilizadas, inició -junto a pares como el sacerdote Mariano Puga- un camino de permanente apoyo a los/las trabajadores/as y el mundo obrero, insertándose como uno más entre ellos/as con el fin conocer, comprender y vivir sus necesidades, dificultades e intereses.

    A partir de septiembre de 1973, José “Pepe” Aldunate -como cariñosamente lo llaman sus amigos/as y cercanos/as- formó parte del Equipo Misión Obrera (EMO), que junto a sacerdotes, religiosas, laicos/as, estudiantes, dirigentes/as barriales y comunidades eclesiales de base, realizó acciones para el apoyo y protección de la vida de personas perseguidas por la dictadura militar.

    En este contexto, Aldunate fue uno de los motores para la creación, a inicios de los años ochenta, del Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, grupo que se dedicó a la denuncia y defensa de la vida e integridad física de prisioneros/as durante la dictadura. A través de la lucha pacífica y un protagónico y permanente rol de apoyo a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, José Aldunate es reconocido como un activo denunciante de las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el ex centro de detención y tortura Villa Grimaldi. Recuperada la democracia, efectuó también numerosas gestiones para la recuperación de este lugar, como sitio de memoria.

    Autor de una sustantiva producción intelectual, este sacerdote, teólogo, activista, educador, amigo y guía espiritual, publicó reflexiones, artículos y textos -algunos incluso en la clandestinidad- como “No podemos callar”, “Policarpo”, “Fe y solidaridad”; y en las revistas “Mensaje” -de la que fue director, sucediendo a Alberto Hurtado- y “Reflexión y liberación”.

    Entre sus numerosos escritos encontramos “Los derechos humanos y la iglesia chilena”; “Derechos humanos, derechos de los pobres” y “Derechos humanos: camino de reconciliación”.

    Recibió el Premio Nobel Alternativo de la Paz en 1988 y fue nominado al Premio Nacional de Derechos Humanos ya el 2011.

    De la mano de una vida austera y una gran calidez humana, José Aldunate Lyon ha llevado una vida dedicada en pensamiento y acción a la promoción y defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales, a la protección y amparo de los/las trabajadores/as y obreros/as, a la denuncia de los derechos humanos amenazados o vulnerados y a la protección de los grupos históricamente discriminados, siempre desde la fe cristiana y bajo la convicción personal del rol de justicia social que le cabe a la iglesia católica.

    A sus 99 años, José “Pepe” Aldunate, Premio Nacional de Derechos Humanos 2016, vive en una residencia jesuita ubicada en Santiago, con la sencillez que lo caracteriza y acompañado por sus amigos/as y cercanos que día a día agradecen y reconocen su extensa obra como defensor de los derechos humanos en Chile.