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  • Sergio Contreras Navia


    Seleccionado 2016


    La fotografía muestra en plano cercano a un sacerdote. Es un adulto mayor de cabello muy bien peinado, totalmente canoso, cejas prominentes también canosas y unos anteojos grandes, de marco negro grueso, tras los cuales se deja ver un rostro con los pliegues propios de la edad. Viste una chaqueta negra, camisa gris y el característico cuello blanco de algunos sacerdotes. De su cuello pende una gruesa cadena platinada que termina sobre su pecho en un crucifijo también plateado.

    La foto y datos de la biografía fue proporcionada por la organización que presentó la candidatura.

    Defensor de los derechos humanos de víctimas de la dictadura militar y de los pueblos indígenas.

    Sergio Contreras Navia nació en Valparaíso el 27 de abril de 1926. Cursó estudios universitarios, titulándose de ingeniero mecánico por la Universidad Técnica Federico Santa María. Luego estudió en el Seminario de Santiago y en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Chile, siendo ordenado sacerdote en 1957.

    Fue designado obispo de Ancud y en 1977 se trasladó a Temuco para continuar labores eclesiásticas, en calidad de secretario de la Conferencia Episcopal de Chile, representando en varias ocasiones la voz de la iglesia católica frente a violaciones a los derechos humanos en dictadura.

    Desde esa posición entregó apoyo moral y espiritual a personas y familias víctimas de persecución, siendo gestor de un compromiso activo de la iglesia con los derechos humanos, en colaboración con el mundo laico. Trabajó por la dignificación y derechos del pueblo mapuche, siendo además interlocutor en demandas de los estudiantes, campesinos/as, trabajadores/as y relegados políticos.

    Fue uno de los formadores de la Vicaría de la Solidaridad en Temuco; apoyó la creación de la Fundación Instituto Indígena, así como variadas organizaciones de defensa de los derechos humanos del pueblo mapuche.

    Desarrolló acciones en pos de la recuperación de la democracia en Chile, como el Programa de Educación Cívica Belén, de orientación a trabajadores/as urbanos y rurales con miras al plebiscito de 1988. Gestó actividades de formación de líderes/as y dirigentes/as de los trabajadores/as, obreros/as, campesinos, mapuche, generando apoyo a la creación de organizaciones de defensa de los derechos económicos, sociales y culturales que trabajaron con ACNUR y la OIM, además de otros espacios de promoción de los derechos humanos.