ROBERTO GARRETÓN

Nació en Santiago, el 21 de diciembre de 1941. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, jurando como abogado en 1967. Ocurrido el Golpe de Estado de 1973 se incorporó al Comité Pro Paz para asumir la defensa de los/las perseguidos/as ante los Consejos de Guerra.

Formó parte de la Vicaría de la Solidaridad, donde fue jefe del Área Judicial. Allí, junto a un notable equipo, cumplió uno de los más relevantes papeles en la protección de personas perseguidas por el régimen, al desarrollar un trabajo incansable de recopilación de antecedentes y la presentación de recursos de amparo por cada persona detenida desaparecida y prisioneros/a políticos/a retenido por la dictadura.

Participó activamente en la elaboración de documentos e informes para organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, dando cuenta de las violaciones a los derechos humanos en el país. En tal labor de denuncia, fue requerido por la justicia militar por “ofensas a las fuerzas armadas”, siendo incluso encargado como “reo”, además de enfrentar amenazas, tanto a su persona como a integrantes de su familia, que le exigían detener sus acciones de defensa de los derechos humanos. 

Fue convocado por su vasta experiencia para formar parte de la denominada “Mesa de Diálogo” -instancia creada en agosto de 1999 por el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, con el propósito de avanzar en la búsqueda de las víctimas de desaparición forzada de la dictadura cívico militar-Garretón fue, además, Relator Especial de las Naciones Unidas, cumpliendo un sinnúmero de funciones en dicho organismo, junto con un papel activo en acciones judiciales en torno al proceso de extradición de Augusto Pinochet.

Entre los años 2010 y 2016 fue parte del primer Consejo Directivo del INDH, otorgándosele el 14 de agosto de 2020 el Premio Nacional de Derechos Humanos, en una ceremonia virtual producto de la pandemia del Coronavirus. En tal ocasión, Roberto Garretón señaló respecto de su trayectoria durante la dictadura cívico militar: “yo ejercía como abogado laboralista. Pero ese evento tuvo tal impacto en mi vida personal y profesional que me hizo mirar el derecho con una perspectiva diferente, asumiendo como propia la visión de un filósofo español: el derecho sirve para la vida, o no sirve para nada. Además, recordó las violaciones a los derechos humanos ocurridas a contar del 18 de octubre de 2019 y la necesidad de encontrar verdad, justicia y reparación a las víctimas.